Franz y François

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François Weyergans

La capital

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Eça de Queirós

Totes les ànimes

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Javier Marías

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La capital

Traducido por: Manuel Lobo Serra

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En su café bohemio y lleno de humo, los universitarios de la conservadora Coimbra del último tercio del siglo XIX se dedican a soñar con un mundo nuevo, un mundo que estaría regido por la belleza y la aristocracia de la inteligencia. El joven huérfano Arthur Corvelo, que vive modestamente con sus ancianas tías y se gana la vida como ayudante de botica, se suma cuando puede a estas tertulias, pues siente muy fuertemente la llamada de la vocación literaria romántica y del ideal estético-revolucionario. Una inesperada herencia de su padrino le permitirá “dar el salto” a la capital, la mitificada Lisboa… Una vez allí podrá por fin conocer de cerca los salones literarios pero también los mentideros políticos, los cenáculos socialistas y los grupúsculos antimonárquicos, y… los ambientes más libertinos, donde trabará amistad con una española que se convertirá en su amante. Auténtica novela del “desencanto” de toda una generación, La capital, novela escrita a finales de 1870 y publicada póstumamente por el hijo del autor en 1925, puede parangonarse, sin desdoro, con Las ilusiones perdidas de Honoré de Balzac. Eça de Queirós, considerado el mejor novelista portugués del siglo XIX, nos da en esta novela lo que podría considerarse su testamento espiritual.

Auténtica novela del “desencanto” de toda una generación, La capital, novela escrita a finales de 1870 y publicada póstumamente por el hijo del autor en 1925, puede parangonarse, sin desdoro, con Las ilusiones perdidas de Honoré de Balzac. Eça de Queirós, considerado el mejor novelista portugués del siglo XIX, nos da en esta novela lo que podría considerarse su testamento espiritual.

¡Qué sociedad, qué asco! Verdaderamente, Mathias tiene razón: es humillante luchar contra una sociedad como ésta. La lucha supone fuerzas que se encuentran, pero aquí tenemos de un lado la fuerza, y del otro, la carroña. ¡Puf! Portugal lo que necesita no es que lo reformen, como dice Damião, lo que necesita es que lo quemen con nitrato de plata…

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